Desde que se concesionó el sistema de acueducto y alcantarillado en Riohacha hace 26 años, la discusión pública sobre el agua y alcantarillado ha sido conducido deliberadamente hacia lo superfluo y accesorio; se discute sobre el color del agua, la presión intermitente, en determinados barrios o la rotura de una tubería; este encuadre beneficia al operador porque enfocan a la opinión pública hacia los sintomas operativos ocultando la enfermedad del sistema concesional
Lo anterior, nos lleva a afirmar que el debate sobre la crisis del agua y el saneamiento en la ciudad no es eminentemente técnico; es profundamente financiero y de economía política. Lo que ha operado en la capital de La Guajira desde el 2000 no es una simple prestación defectuosa de un servicio publico, sino un mecanismo de extracción de rentas públicas y privatización del ingreso estacional.
El modelo no arriesga capital privado; se financia con las transferencias del sistema General de Participaciones (SGP,APSB), recursos de regalías del Distrito, los subsidios estatales para los estratos bajos que representan el 94% de los usuarios y el recaudo cautivo del Costo Medio de Inversiones (CMI) y cuando la red falla el sistema se reinventa monetizando la escasez a través de un mercado paralelo de carrotanques que despojan a los barrios más pobres y que anualmente, sobrepasa 4.320 millones de pesos.
Es por ello, que el sistema concesional ha fracasado y debe decretarse su nulidad para que el Distrito por medio de un operador público administra y opere sus sistema de agua y alcantarillado.
Esta tarde en el barrio las Marías de la comuna 10 en otra Jornada Pedagógica, explicando las causas de porque este sistema concesional no nos resolverá el problema del agua; por lo tanto, la salida es la concientización, organización y movilización social hasta lograr la nulidad del contrato Nº 268-1-2023 con Aqualia.


.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario