Colombia
Paraíso fiscal para la minería
Por: Viviana Londoño Calle
En cuanto a las regalías, las condiciones son similares en
los países de América Latina
Mientras países como Bolivia, Brasil, Chile y Perú aumentaron
impuestos para incrementar la renta minera a favor del Estado, en la última
década el país se limitó a ampliar los beneficios para las grandes compañías.
Según la Asociación del Sector de la Minería a Gran Escala,
la producción de carbón este año alcanzará 88 millones de toneladas.
Esta semana Claudia Jiménez, directora ejecutiva de la
Asociación del Sector de la Minería a Gran Escala, advirtió que las altas
cargas tributarias para las mineras estaban convirtiendo a Colombia en un lugar
poco atractivo para los inversionistas.
Una advertencia preocupante, según el gremio, debido a que
otros países de la vecindad estarían ofreciendo ‘mayores beneficios’ a los
inversionistas. Sus declaraciones son claves justo cuando en el Congreso se
debaten dos proyectos: el primero para reformar el Estatuto Tributario y el segundo,
para aumentar las regalías a cargo de las mineras, entre otras medidas.
Sin embargo, una reciente investigación adelantada por el
economista Álvaro Pardo, director de Colombia Punto Medio —organización que
reúne diferentes expertos en minería—, demuestra que, contrario a las
advertencias de Jiménez, Colombia es el mejor lugar en la región para cualquier
minera, si de impuestos se trata.
¿En qué se basó para llegar a esta conclusión? Después de
analizar la renta minera (regalías más impuestos) en Chile, Bolivia, Perú,
Argentina y Ecuador, Pardo encontró varios indicadores que demuestran que, a
diferencia de los demás países, Colombia ha hecho pocos esfuerzos por obtener
mayores ingresos de la extracción de sus recursos y por el contrario se ha limitado
a mantener beneficios para las compañías.
Según la investigación, todos los países coinciden en haber
implementado generosos incentivos para atraer a las empresas mineras, como
ofrecer contratos de estabilidad jurídica y la deducción de todo tipo de gastos.
Y aunque el porcentaje que cobran por regalías está dentro de un rango similar,
frente al auge minero y al incremento de precios internacionales a niveles
inéditos, muchos empezaron a tomar medidas para incrementar la renta minera en
favor del Estado.
Según el estudio, además de las regalías, Chile, Perú y
Bolivia aprobaron impuestos específicos para que los gobiernos pudiesen captar
parte de las ganancias extraordinarias de las compañías. Entre tanto, “el
gobierno colombiano no tomó ninguna decisión orientada a capturar parte de esas
ganancias, que quedaron en manos de multinacionales”. Para tener una idea del
asunto, Bolivia cobra hoy un 25% sobre las utilidades de las empresas y en
Chile la cifra es de hasta el 14%.
Pero estas no fueron las únicas estrategias de la región a
las que no se sumó Colombia, como se evidencia en el informe: Ecuador y
Venezuela buscaron participar mayoritariamente en los nuevos proyectos mineros,
mediante alianzas entre compañías privadas y estatales, y en países como Brasil
o Perú es obligatorio el aporte social de las empresas. En el primero el aporte
debe ser del 9% sobre beneficios netos, y en el segundo, las empresas
distribuyen el 8% de las utilidades entre sus trabajadores. Aquí, en cambio,
son las mismas mineras las que deciden cuánto destinan para sus aportes
sociales.
¿Qué pasó en Colombia?
Lejos del camino asumido por los vecinos, en el país se
tomaron otras decisiones, como señala la investigación: se eliminó desde 2007
el impuesto por remesa de utilidades al exterior, se subsidió el combustible de
grandes empresas desde 2005 a 2010. Sumado a esto, el Gobierno permitió la
deducción del IVA a las importaciones y de las donaciones a sus propias
fundaciones, en las que las empresas adelantan sus programas de responsabilidad
social empresarial, entre otras.
De acuerdo con Álvaro Pardo, además de que en Colombia las
compañías gozan de estabilidad jurídica y de privilegios que no tienen en otros
países, “manipulan los precios de venta de las materias primas para reducir los
pagos por concepto de impuesto de renta y regalías”. Desde 2005 y hasta 2011 se
recaudaron regalías por $40,5 billones en el país, de los cuales el 33%, es
decir, $13,3 billones, fueron deducidos por las compañías petroleras y mineras
de sus impuestos de renta.
Precisamente ese es otro de los problemas sobre los cuales
llama la atención el informe: el poco control del Estado frente a las cifras
reportadas por las propias mineras y sobre las cuales se les hace el cobro por
regalías. Hace algunos meses, el ministro de Minas y Energía, Federico Renjifo,
reconoció que era necesario adelantar una discusión técnica acerca del cobro de
regalías, específicamente relacionadas con extracción de oro, pero advirtiendo
que el país no podía arriesgarse con medidas que terminen ahuyentando los
inversionistas. El Espectador intentó hablar al respecto con el ministro, pero
no obtuvo respuesta.
En junio el Gobierno adelantó una reforma a las regalías
enfocada a mejorar su distribución y así “repartir mejor la mermelada”. Pero,
de acuerdo con los hallazgos de Pardo, el mal manejo que se les ha dado en el
país a las regalías es apenas una de las aristas de un sistema en el que las
que menos están perdiendo son las mineras .
EL ESPECTADOR.COM

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