5/06/2015

Desde Santander para Colombia



Columnista        Ricardo Lozano
Con la presencia de muy pocos medios de comunicación y la ausencia del Gobierno Nacional y local, del Ministerio de Ambiente, de la Corporación de la Defensa de Meseta de Bucaramanga - CDMB y del sector privado a gran escala, más de 20 mil santandereanos, provenientes de todos los estratos sociales, de raza, credo o religión, marcharon con una sola voz: “No a la delimitación, el agua es para todos, aquí se nos respeta”.
Provenientes de Cúcuta, Floridablanca, Pamplona, Barrancabermeja, Ocaña, Girón, Barichara, San Gil, Socorro, y muchísimos municipios más; amas de casa, estudiantes de bachillerato y universitarios, profesores, entidades no gubernamentales como El Comité para la Defensa del Agua y del Páramo de Santurbán (convocantes de la marcha), comerciantes, sindicatos como el del Acueducto de Bucaramanga, y demás organizaciones de la sociedad civil, le mostraron a Colombia sus inmensas ganas de participar, no como un derecho sino como una obligación.
Los santandereanos no quieren una metodología de delimitación del páramo basada en la minería. Y tienen razón. La delimitación de un páramo se hace con base en los factores físicos y biológicos que lo conforman, no en los factores económicos o sociales que lo afectan.
A pesar de que su delimitación primero es hecha con información científica proveniente de los institutos de investigación del Sina, la decisión final y oficial para el público es hecha por Minambiente a través de sus consultas internas con Minminas. El de Santurbán no fue un mapa de páramos hecho para su conservación sino un mapa hecho también por mineros para su explotación. Ahí esta el problema.
Las consultas internas entre Minambiente con Minminas tienen su sustento jurídico a través del Código de Minas colombiano (redactado por los propios mineros y los ministros que lo permitieron), el cual insta a Minambiente a hacer las consultas con Minminas antes de emitir cualquier decisión relacionada con la ordenación ambiental minera ¿si esta es una obligación de Minambiente, entonces por qué se le llama la suprema autoridad ambiental del país ?
A esto se suma que el anterior Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014 señaló que dicha delimitación no debiera hacerse solo con factores ambientales sino con los económicos y sociales, por lo tanto, el resultado de este mapa es completamente inviable, desde todo punto de vista, social, económico y ambiental; y mucho más su implementación.
Por ejemplo, el mapa elaborado por el Instituto Alexander von Humboldt para el páramo de Santurbán entregado a Minambiente es muy diferente al mapa emitido por Minambiente y Minminas para este propósito ¿en dónde quedó la autonomía, independencia y objetividad que antes tenía Minambiente? ¿Qué tipo de información ambiental se está entregando? ¿Vale la pena tener un Ministerio de Ambiente en estas condiciones?
Erwin Rodríguez Salah, exdirector de Fenalco–Santander y líder de estas marchas, dice que “estamos frente al más grande engaño en la historia ambiental del país, puesto que el Gobierno Nacional, frente a la imposibilidad ética y social de permitir la minería en los páramos, se inventó redelimitarlos, esgrimiendo argumentos de beneficios económicos y sociales para legalizar la presencia de las empresas mineras en estas zonas”.
Y como si el palo no estuviera para más cucharas, Minambiente le entregó a Minminas, a través del artículo 9 del decreto 2196/2014, el ejercicio de autoridad ambiental para decidir sobre los acuerdos de medidas ambientales y sociales entre autoridades nacionales y territoriales que evitarían los impactos causados por una minera en un determinado municipio.
De todas maneras en Minambiente y la Anla sigue estando la pelota, y de ellos es la responsabilidad de negar dichas licencias ambientales en cualquier ecosistema estratégico del país, no porque se le pida sino porque sus efectos sobre la sociedad así lo exigen. Así pues, en Santander se dio ejemplo de que el licenciamiento social si funciona.
La protección del agua sigue estando en nosotros.

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