11/19/2012

“La unidad en la diversidad nos dio la victoria” La Guajira frenó la locomotora minera

“La unidad en la diversidad
nos dio la vctoria
Con Felipe Rodríguez
“La unidad en la diversidad
nos dio la victoria”
La Guajira frenó la locomotora minera
   
La Guajira es el departamento más septentrional de Colombia. Allí se encuentra la mina de carbón Cerrejón, una de las mayores a cielo abierto del mundo. Esta empresa pretendió desviar un río para aumentar su producción, pero la resistencia del pueblo organizado lo evitó. Sirel dialogó con Felipe Rodríguez, coordinador del Comité Cívico en Defensa del Río Ranchería, el Manantial de Cañaverales y las Regalías que lideró la lucha.
-¿Cómo surgió este movimiento social?
-En la Guajira la explotación del carbón empezó en 1985 de la mano de una asociación entre la empresa estatal CarboCol y la estadounidense Intercorp.
En aquella época surgieron algunas organizaciones en oposición a la minería, pero no alcanzaron una coordinación efectiva y la opinión pública no llegó a enterarse de lo que ocurría realmente.
En 2010 el gobierno nacional decidió modificar el régimen de regalías canalizándolas hacia el gobierno central y quitándolas del control local. Entonces comenzó una lucha en La Guajira como en todo el país para resistir a esa medida.
En ese momento logramos conformar el Comité Cívico Departamental en Defensa de la Regalías, al que se integró el Sindicato de Trabajadores de Cerrejón, una de las empresas mineras más poderosas del país y propietaria de la mina de carbón aquí abierta que es una de las más grandes del mundo.
Había mucha ignorancia sobre la minería. Ni siquiera el propio Sindicato de mineros disponía de información adecuada y suficiente.
Los trabajadores de la mina tuvieron el valor y la inteligencia de involucrarse en esta lucha. Esta presencia obrera fue un factor clave.
El carbón es de nosotros,
las regalías son ajenas
 
-¿Por qué les quitaron las regalías que pagaban las minas?
-El gobierno argumentó que debía centralizarlas para evitar que las autoridades locales corruptas saquearan las arcas públicas. Lo extraño es que el gobierno lanzaba esa acusación, pero no iniciaba ningún juicio contra alcaldes o gobernadores.
Ese año hicimos un paro cívico que detuvo la producción en el Cerrejón durante 24 horas, y todo el departamento estuvo paralizado. Igualmente el gobierno nos venció con su aplanadora en el Congreso y se aprobó esa ley.
-¿Se integraron otros Sindicatos al Comité Cívico?
-Sí, el de Magisterio, los trabajadores del Servicio Nacional de Aprendizaje y el de Bienestar Familiar fueron los más activos. Hubo un gran debate interno ya que había muchas resistencias a aliarse con los “politiqueros”, pero en estos sindicatos prevaleció el criterio de impulsar una lucha amplia y plural.
También se dio el debate con las comunidades indígenas que tenían sus propias prevenciones hacia los Sindicatos y los políticos. Fue la primera gran experiencia local de trabajo unitario en la diversidad. La Guajira fue el departamento más activo en esta lucha.
Más, más, más…
El infierno quiere más
-¿Qué pasó después?
-El Cerrejón anunció que ampliaría su producción de carbón de 32 millones de toneladas anuales a 60 millones de toneladas abriendo dos nuevos tajos, pero el carbón está en el lecho del río Ranchería. Su pretensión era desviarlo de su cauce dos kilómetros en 26 puntos diferentes.
La ley de las regalías ya había sido aprobada, pero el Comité Cívico no se había desmovilizado, y entonces se visualizó que el objetivo debía ser la defensa del agua, del río, ya que estamos en una zona semidesértica. 
Esta región de Colombia es muy pobre, muy atrasada y deprimida. Algunos de sus índices son aún peores que los de Haití. Los gobiernos no tuvieron políticas de desarrollo y quedó muy deprimida. Acá se sufrió la violencia de la guerrilla, la de los paramilitares, y la traición del sistema político que nunca hizo nada más que servirse del pueblo.
Cuando tuvimos un lenguaje común y argumentos sólidos, entonces organizamos un Foro en julio de pasado y logramos introducir el debate en la Universidad de La Guajira, lo que resultó fundamental para el avance de la lucha.
La paciencia del tejedor
-¿Cómo vencieron ese escepticismo?
-Primero aprendimos y estudiamos mucho sobre nuestro departamento para construir una fuerte argumentación que nos permitiera dar el debate a fondo en esta lucha. Esta etapa nos llevó aproximadamente un año. Creamos el Centro de Estudios del Carbón que fue el organismo que llevó adelante lo esencial de esta investigación.
Finalmente teníamos los insumos para crear un discurso coherente, y entonces nos abocamos a alcanzar un lenguaje común entre las diversas organizaciones sociales, movimientos y comunidades que integramos el Comité Cívico.
Había mucha ignorancia sobre la minería. Ni siquiera el propio Sindicato de mineros disponía de información adecuada y suficiente.
-Y en eso se fue otro tiempo…
-Fueron tres años durante los cuales no hicimos ninguna acción pública, sino que trabajamos silenciosamente para fortalecer las organizaciones, para crear vínculos de confianza entre ellas. Pasamos a llamarnos Comité Cívico  de Defensa del Río Ranchería, el Manantial de Cañaverales y las Regalías.
Cuando tuvimos un lenguaje común y argumentos sólidos, entonces organizamos un Foro en julio de pasado y logramos introducir el debate en la Universidad de La Guajira, lo que resultó fundamental para el avance de la lucha.
Lentamente fuimos logrando movilizar a la opinión pública. El tema del río Ranchería traspasó las barreras del departamento y se transformó en problema nacional y hasta con ribetes internacionales.
Otro aspecto esencial fue la unidad en la diversidad, ya que logramos reunir a los indígenas con los estudiantes, los políticos, los sindicatos, las comunidades desplazadas por la violencia, las asociaciones ecologistas, los artistas, las organizaciones de mujeres y de jóvenes, etc. Sabíamos que debíamos mantener la mayor amplitud posible.
-¿Cómo lograron trascender lo local?
-Lentamente fuimos logrando movilizar a la opinión pública. El tema del río Ranchería traspasó las barreras del departamento y se transformó en problema nacional y hasta con ribetes internacionales.
Lo logramos realizando Foros en los principales distritos y municipios del departamento, y luego, el pasado 1 de agosto, celebramos lo que llamamos “La Marcha Carnaval”, en la cual logramos plasmar una protesta festiva, con una enorme variedad de expresiones folclóricas del pueblo guajiro, especialmente con la cultura del ballenato. Esto fue un gran éxito que terminó de consolidar nuestro movimiento entre la sociedad del departamento. 
Más adelante redactamos un compromiso que fue firmado por la totalidad de los partidos políticos presentes en la región, en el cual se expresaba la voluntad de defender el río y el manantial. En torno a este documento reunimos el apoyo de las iglesias, los personeros locales, fuimos a los liceos a explicarles a los muchachos y las muchachas sobre qué es un río. En fin, creamos base social mediante la comunicación directa.
También realizamos campañas exhaustivas mediante internet, en todos los periódicos nacionales y locales, así como en las radios y canales de tv. Construimos un sitio web¹ al cual con gran esfuerzo alimentamos de forma constante, sobre nuestra realidad y también sobre experiencias de luchas contra la minería en otros países cercanos y lejanos.
Más adelante redactamos un compromiso que fue firmado por la totalidad de los partidos políticos presentes en la región, en el cual se expresaba la voluntad de defender el río y el manantial.
Se puede
Siempre se puede
 
-¿Qué resultados obtuvieron con esa estrategia?
-Nos llamaron de todas partes del mundo, de Estados Unidos, de Francia, Alemania, Inglaterra ofreciéndose para ayudarnos. De Asia, de Australia.
Varias universidades ofrecieron su apoyo científico, etc. El Polo Democrático Alternativo, única oposición al gobierno, tomó el tema en el Congreso y gracias a la entrega comprometida del senador Jorge Robledo, que nos ha acompañado mucho, comenzó el debate en el Senado.
-¿Cuáles eran los argumentos de Cerrejón?
-Ellos decían que traerían empleos, el desarrollo y el progreso, pero en 30 años sólo trajeron más pobreza y destrucción. Han intervenido 12 mil hectáreas de bosque semitropical, y solo recuperaron 3 mil, lo que es un desastre ambiental y social. Hemos calculado que si esto sigue así, cuando se vayan nos dejarán el 75 por ciento del área de la región devastada.
Con respecto a los empleos, vimos que según la encuesta de hogares de 2005 la minería es responsable del 60 por ciento del PBI del departamento, pero se lo lleva casi íntegro porque sólo genera el 2,1 por ciento del empleo local.
La victoria, aun si breve,
es victoria
 
-Recientemente hubo un vuelco en la situación…
-Finalmente, el mes pasado nos llegó la información de que el Cerrejón había decidido posponer su proyecto de desvío del río Ranchería. Ellos argumentan que es porque el precio del carbón bajó a nivel internacional. Pero nosotros les hemos respondido que sabemos que es porque el pueblo de La Guajira resistió y alcanzó su objetivo.
Quiero decirles que en nuestra experiencia, es clave que los sindicatos se vinculen a estos movimientos.
La clase obrera tiene una misión y es la de ayudar a estos movimientos a consolidarse porque son sectores organizados, con tradición y experiencia, y forman parte de la sociedad como todos los demás.
 


Rel-UITA

                  19 de noviembre de 2012




Foto: Atardecer en Río Hacha, Diana Sánchez, rio-rancheria.blogspot.com

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