9/02/2012

¿Locomotora o motor enloquecido?


¿Locomotora o motor enloquecido?

Socorro Ramírez

La historia se repite en Dibulla, donde quieren imponer otros dos puertos carboneros. Peligroso el 'todo vale' de la inversión en esa máquina minera enloquecida.

Antes fueron pelícanos. Ahora son morenas. Y siempre, peces. Sus restos los arroja el mar a las playas para atestiguar los desastres del dragado en los puertos de Ciénaga. La historia se repite y amplifica en Dibulla (La Guajira), donde quieren imponer otros dos puertos carboneros. Peligroso el "todo vale" de la inversión en esa máquina minera enloquecida.
El Ministerio de Ambiente negó en dos ocasiones la licencia para la construcción de puertos en Dibulla (en 1995, a Prodeco y, en 1999, al Cerrejón), luego de que en las consultas con los indígenas de la sierra Nevada se comprobara que arrasarían el cerro de Jukulwa, uno de sus lugares sagrados.
El Ministerio del Interior hizo caso omiso de esas resoluciones. Desde el 2001, reiteró nueve veces la inexistencia de comunidades indígenas en la zona y le facilitó a la empresa Brisa la construcción de un puerto multipropósito. Con ese antecedente, en el 2006 el Minambiente terminó otorgando la licencia, aunque exigió la consulta previa a los indígenas. Tres meses después, ese ministerio pudo comprobar que el proyecto se había iniciado sin consulta alguna, y ordenó su suspensión. Pero el Mininterior reemplazó la consulta previa por una "concertación simultánea" al desarrollo de la obra. Como el cambio fue rechazado por los indígenas, acogió la propuesta presentada por Brisa, de abrirles un paso de acceso a sus lugares sagrados. ¡El Minambiente levantó en abril del 2008 la suspensión impuesta a la empresa y declaró agotado el proceso de concertación!
Los indígenas tutelaron entonces a ambos ministerios, pero el Tribunal Superior de Bogotá les negó el amparo. Impugnaron el fallo y la Corte Suprema de Justicia lo ratificó. En julio del 2010, los oyó la Corte Constitucional y exigió suspender Puerto Brisa hasta que se consultara a los indígenas en el término de 60 días. Un año después, la Corte pudo comprobar que la empresa no había atendido su exigencia. Sin embargo, la autorizó a realizar trabajos de "estabilización, mantenimiento y limpieza" que no implicaran avance en las obras. En marzo pasado, la Corte volvió a comprobar que las obras seguían en marcha y están acabando ya el cerro sagrado.
Mediante un derecho de petición, 16 asociaciones de pescadores de Dibulla piden detener el proyecto. Con las pruebas que ya arrojan los primeros seis meses de dragado, expertos muestran los daños sobre los manglares, humedales y ecosistemas marinos de los que derivan su sustento varios pueblos de pescadores. Unos y otros concluyen que el balance negativo entre altos costos ambientales, sociales y culturales y precarios beneficios demuestra que no se justifica la construcción de Puerto Brisa.
Para colmo, el Minminas presiona por resolver rápidamente la solicitud para la construcción de otro puerto que se situaría a menos de seis kilómetros de Puerto Brisa. Lo pide el magnate Eike Batista, de MPX, quien en el 2008 declaró que su objetivo era pasar de ser el brasileño más rico a convertirse en cinco años en el hombre más rico del mundo. Con ese noble propósito, avanzan sus inversiones en el carbón y el oro de Colombia. Cuenta con el apoyo de políticos invitados al Carnaval de Río. A su regreso, los de La Guajira prometieron exonerarlos de algunos impuestos, y los del Cesar, ayudarle a tener su propio tren pasando por la sierra.
Para obtener las licencias, contrató a ex funcionarios antes encargados de defender a los indígenas y el ambiente.
¿Conviene esta proliferación de puertos carboneros? ¿Las consultas previas son teatro? ¿"Todo vale" para atraer inversión minera?
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Si hay firme voluntad de las partes, la negociación de paz será rápida. Si no la hay en alguna de las dos, su prolongación tendrá efectos negativos.

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