8/03/2012

Sociedad civil se pronuncia

Sociedad civil se pronuncia



La defensa del río Ranchería ha despertado a muchos ciudadanos guajiros, quienes se han unido a una causa que desde hace mucho tiempo vienen enarbolando algunos sectores, que miran con preocupación el avance de algunos estudios para establecer la viabilidad de desviar el cauce del afluente en unos 26 kilómetros.
Muy pocas veces los guajiros se motivan frente a este tipo de causas. Lo han hecho con anterioridad frente a temas como el agua potable, como ocurrió en Riohacha en abril de 1991, cuando la gente enardecida salió a las calles para exigir un plan maestro de acueducto y alcantarillado. Lo hicieron frente a la defensa del parque automotor venezolano, donde finalmente se logró la internación de por lo menos 14 mil automotores, luego frente a la reforma de las regalías.
Ahora, los guajiros quieren defender una justa causa, como es evitar que se cambie la naturaleza del río más emblemático que tiene el Departamento.

El Ranchería, que nace entre los límites de los municipios de Riohacha y San Juan del Cesar, se encuentra en la mira de una de las empresas explotadoras de carbón para desviarlo y aprovechar el subsuelo, donde, al parecer, existen millones de toneladas de carbón, que sería extraído para llevarlo a mercados internacionales.

Los guajiros no alcanzan a entender cómo, después del cercenamiento, mejor, del raponazo a las regalías, vienen apareciendo muchos proyectos mineros en la región, que no dejarán ni un solo peso de forma directa a las arcas del Departamento ni los municipios. Esa quizás es una de las razones que mueven a la gente a protestar. La otra es que no existe una claridad meridiana sobre los efectos que podría acarrear cambiar el curso en 26 kilómetros a un afluente cuyas aguas durante muchos siglos han venido cruzando el suelo peninsular, irrigando  nueve municipios.

Ante la poca claridad que genera el proyecto, la gente se ha venido levantando y organizando marchas, como la realizada el pasado miércoles en Riohacha, donde la sociedad civil, acompañada de prestantes dirigentes políticos, caminó por las calles de la ciudad, para decir no a la forma como se proyecta hacer el desvío.

La gente requiere más información. La empresa Cerrejón solo ha dicho que el proyecto aún no es una realidad, que se encuentra en etapa de estudios, pero muchos de sus habitantes, especialmente los que habitan en las zonas que serán intervenidas no conocen a fondo lo que va a ocurrir.

Una comunidad bien informada puede reaccionar de forma positiva frente a las cosas que le convienen, por el contrario, si no existe suficiente ilustración, la gente comienza a tomar diferentes caminos.
La marcha de Riohacha marca un inicio de lucha, similar a lo ocurrido en Santurbán, Santander, donde la gente se opuso a una explotación minera para sacar oro, con lo cual se afectaría todo un entorno, considerado la fábrica de agua de los bumangueses.

Los guajiros están a la espera de informaciones serias y responsables, que permitan tener mucha claridad frente a un proyecto ambiental de tanta envergadura como es el cambio del ciclo de un río

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