7/07/2012

El níquel en una urna… ¡de puro plomo!

Guillermo Rudas

El níquel en una urna… ¡de puro plomo!

Por: Columnistas elespectador.com

Después de 30 años de explotarse el níquel de Cerro Matoso, el próximo 30 de septiembre se vence el contrato de explotación D 2655 suscrito con la empresa Cerro Matoso S. A.


Esta empresa es propiedad de la BHP Billiton, que se define a sí misma como la más grande del mundo en explotación diversificada de recursos naturales.

Diversas situaciones irregulares se han puesto en evidencia en la historia reciente de esta empresa. En particular se ha llamado la atención sobre la forma en que se está discutiendo con ella, a puerta cerrada, la eventual renovación de su contrato de concesión minera. Superando en parte la forma oculta como se liquidan y pagan las regalías en Colombia, y a instancias de una advertencia de la Contraloría, finalmente el Ingeominas tuvo que abrir una investigación y obligó a Cerro Matoso S. A. a pagar más de $35 mil millones por regalías anteriores que no había pagado. Esta sanción se cumplió finalmente en agosto del año pasado.

Pero un año antes ya se había puesto en conocimiento la forma poco transparente como se estaban adelantando las negociaciones con esta empresa, a los pocos días de terminar el gobierno Uribe ( El Espectador 29 de agosto 2010). Situación que igualmente fue resaltada más tarde por La Silla Vacía en enero del 2011; y que fue retomada en forma más general por el profesor Francisco Azuero, de la Universidad de los Andes, cuando se preguntó si el Estado no debería subastar el derecho a la explotación minera entre varios proponentes, para asignarlo a quien esté dispuesto a pagar las mayores regalías. Esto —concluye Azuero— “le daría más transparencia a la selección de las compañías explotadoras, acabaría con la antipática costumbre de las prolongaciones automáticas que hoy se presentan cada vez que se vence el término de una concesión minera, y podría aumentar el monto de recursos recibidos por el Estado” (Razón Pública, 22 de agosto de 2010).

Excelente noticia que estos debates hayan servido para generar las primeras sanciones a empresas que, como Cerro Matoso S. A., aprovechan su posición dominante para imponer sus propias condiciones al momento de cumplir con las obligaciones. Pero esto parece ser apenas la punta del iceberg. El economista Álvaro Pardo viene llamando la atención sobre la forma descarada como se autorizó a las empresas mineras a descontar las regalías como costos de producción, eludiendo de esta manera el pago del impuesto sobre la renta (Razón Pública, 5 de febrero de 2012).

Esta situación se pone en evidencia al analizar las cifras oficiales sobre el pago de regalías, el valor de la producción de níquel registrada por el DANE y los ingresos por ventas de Cerro Matoso reportados a la DIAN: entre 2007 y 2010 se pagaron regalías totales por $870 mil millones, para una producción total registrada por el DANE de $9 billones. Esto equivale aproximadamente al 12% de las tres cuartas partes de la producción, tal como ordenan las normas.

Pero haciendo el mismo cálculo con los ingresos por ventas reportados en las declaraciones de renta (más de $23 billones en el mismo período), sólo estarían pagando el 40% de las regalías que deberían haber pagado. Estos enormes desbalances son reflejo de una situación de ausencia total de transparencia en las cuentas de un contrato multimillonario, celebrado por el Estado con un particular, de espaldas al país. Todo ello para enriquecerse con la riqueza del subsuelo de una de las regiones del país más agobiadas por la pobreza y la violencia ¿Dónde estará entonces la urna de cristal que prometió el presidente Santos?

* Guillermo Rudas
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